Cuando el sistema existe, pero nadie lo sostiene
El desorden vuelve rápido cuando la operación queda sin dueño.
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El CRM empieza a perder higiene y los próximos pasos se vuelven menos confiables.
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Las automatizaciones quedan corriendo solas hasta que algo se rompe o deja de hacer sentido.
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Hay datos, pero nadie los convierte en decisiones regulares y concretas.