Cuando todo se siente urgente, pero nada está realmente claro
Ese desorden no se corrige agregando más piezas.
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Las oportunidades entran por distintos lados, pero nadie tiene una lectura común de dónde se pierden.
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El seguimiento depende de memoria, ganas o disponibilidad del equipo.
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Cada decisión parece pedir una herramienta nueva, aunque el problema real todavía no esté bien definido.