Llega una consulta por el formulario. Alguien la ve y manda un WhatsApp.
Pasan dos días. Nadie recuerda si respondieron. El prospecto se fue. Eso no es un caso extremo: es martes en tu empresa.
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Las consultas entran por varios canales pero no hay un lugar donde ver qué pasó con cada una. Cada quien revisa lo suyo.
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El seguimiento depende de quién se acuerda y quién tiene tiempo. Cuando esa persona no está, el seguimiento se detiene.
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Tienes analytics midiendo visitas pero no sabes cuántas se convirtieron en contactos ni qué pasó después.
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No sabes si el problema es el CRM, el proceso, las herramientas o todo a la vez. Y no tienes cómo averiguarlo sin ayuda.