Sabes que algo no funciona. No sabes por dónde empezar.
Cada vez que aparece un problema, la solución parece ser agregar otra herramienta. Pero no sabes si lo que falta es tecnología o un proceso claro.
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Cada canal vive en una herramienta distinta. Nadie tiene una lectura común de qué está pasando con las oportunidades que entran.
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Tienes piezas sueltas: analytics midiendo visitas, correo con consultas, WhatsApp con conversaciones, quizás un CRM que nadie actualiza. Pero no hay una lógica que conecte nada.
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No sabes qué vale la pena mantener, qué sobra y qué falta. Y sin ese diagnóstico, cualquier inversión es una apuesta.